Quieres fotografiar una moneda, un insecto, un anillo o el detalle de una flor, y cuanto más te acercas, más borrosa se pone la imagen. El móvil parece buscar el enfoque sin encontrarlo, y la pantalla cambia entre nítido y confuso. No es un fallo del aparato. Simplemente estás más cerca de lo que la cámara puede enfocar, porque cada objetivo tiene una distancia mínima por debajo de la cual no ve con claridad.
Imagina que acercas un dedo a la cara hasta casi tocarte la nariz: tampoco lo ves con nitidez. Con la cámara ocurre algo parecido. La distancia mínima varía de un móvil a otro y de un objetivo a otro, y normalmente es pequeña, aunque se nota mucho. La solución más rápida es echar el móvil un poco hacia atrás, hasta que la imagen vuelva a ponerse nítida en la pantalla. Fíjate en cuándo lo consigue.
Retroceder y usar el zoom
Una vez que la imagen está nítida, si quieres que el objeto aparezca más grande, usa el zoom con cuidado en vez de acercarte más. Así mantienes la distancia buena y el objeto llena el encuadre. Otra opción es hacer la foto desde un poco más lejos y recortarla después. El resultado es más nítido que el de una foto hecha demasiado cerca, aunque tenga menos tamaño.
Muchos móviles tienen un modo especial para objetos muy pequeños, que suele llamarse macro y se reconoce por un símbolo de flor. Cuando lo activas, la cámara puede enfocar mucho más cerca de lo normal. Si tu móvil lo tiene, úsalo. Si no, aplica la regla de retroceder y ampliar. Toca en la pantalla sobre el punto que quieres nítido y espera a que la marca se detenga.
No olvides la luz y la limpieza. Cuando el móvil está muy cerca del objeto, su propia sombra puede tapar la luz. Gira el objeto hacia una ventana o cambia el ángulo. Limpia también el objetivo, porque un pequeño resto de grasa se nota mucho en las fotos de cerca. Con algo de práctica sabrás a qué distancia funciona tu móvil y sacarás fotos de cerca muy nítidas.